martes, 6 de mayo de 2014

La salvación por la fe

La idea de la salvación por la fe es tal vez la metamorfosis más grandilocuente del adagio: “todo depende del cristal con que se mira”. Básicamente implica que la tierra es el Edén, y que la presencia de fe en una persona determina si está en el cielo o el infierno.

Ya lo había expresado Juan Pablo II en Audiencias de julio del 99 (Benedicto XVI rechazó esta idea, porque la Iglesia, a veces, pone un nuevo Papa para arrepentirse del anterior, como hace la RAE con sus diccionarios). Cito a continuación dos fragmentos al respecto:

En el marco de la Revelación sabemos que el «cielo» o la «bienaventuranza» en la que nos encontraremos no es una abstracción, ni tampoco un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con la santísima Trinidad. Es el encuentro con el Padre, que se realiza en Cristo resucitado gracias a la comunión del Espíritu Santo. (Audiencia del 21 de Julio 1999)

Y agregó también:

El infierno, más que un lugar, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría. (Audiencia del 28 de Julio 1999)

*


Más de un escritor se adelantó a esta revelación papal. Dante, que hizo del infierno un lugar físico, definió tal sitio como uno al cual dios no llega, recuerdo algunas frases que lo daban a entender, no voy a leer toda la Comedia sólo para buscarlas, pero el concepto es evidente si consideramos que ahí también está aquella buena gente que nació antes del cristianismo. Esta gente (Aristóteles, Platón, Cesar, Homero, Averroes...) no está siendo castigada, puesto que no hicieron mal, están en el infierno simplemente porque no conocieron a dios.

La misma idea se repite en el Fausto de Marlowe, aunque en su obra el infierno ya no necesita un lugar físico. Cuando Fausto pregunta a Mefistófeles cómo ha salido del infierno para presentarse ante él, el diablo le contesta:

No he salido de él, porque esto es el infierno. ¿Piensas tú que yo, que vi la faz de Dios y gusté las eternas alegrías de los cielos, no estoy atormentado con diez mil infiernos al ser privado de aquella dicha perpetua?

Una idea inversa se presenta en El paraíso perdido de Milton, donde el infierno no es la ausencia de Dios, sino la presencia de Lucifer, ya que él dice "the way where I fly is the Hell; myself, I am the Hell".

En cuanto a la idea de que el Edén es la tierra misma, Kafka dejó un texto sumamente claro en sus Consideraciones acerca del pecado, el dolor la esperanza y el camino verdadero:

La expulsión del Edén es, en lo esencial, un hecho permanente. Quiero decir que la expulsión del Edén es definitiva, pero la eternidad del suceso, (o por decirlo en palabras temporales: la eterna repetición del suceso) hace posible no sólo el poder permanecer para siempre en el Edén, sino el quedarnos efectivamente y siempre, se advierta o no se advierta, en esta tierra.

Ahora, si estamos siempre en el Edén y dios es omnipresente, la vida misma debiera ser el paraíso, pero no conozco mucha gente (excepto ciertos políticos) que lo vean así. La explicación la da la Biblia: quien crea en mí está salvo, dice Jesús. Esa es la simple diferencia. El dolor de la vida no sería dolor si tuviéramos fe en él. Kafka lo explica en el libro ya citado:

El dolor es dolor solamente en esta tierra. No en el sentido de que quienes sufren en este mundo deban ser exaltados en otra parte en premio de sus penas, sino en el sentido de lo que en esta vida se llama dolor, en otra, aun permaneciendo inmutable y libertado solamente de su contrario, se transforme en beatitud.

Del mismo modo los placeres son el infierno si se carece de fe, como expresa Leon Bloy en un texto que a Borges le fascinaba citar.

Aterradora idea de Juana, acerca del texto Per speculum in Aenigmate: los goces de este mundo serían los tormentos del infierno, vistos al revés, como en un espejo.

Así pues, sólo la fe en dios determina que la vida sea o no celestial. El hambre, la guerra, la violencia que sufrimos, si tenemos fe, no puede darnos más que gozo, del mismo modo que el sexo, el arte y la pizza son castigos si no tenemos fe. Ciertamente, si el cristianismo está en lo cierto y las cosas son así, el infierno es un lugar encantador. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario