Platón, es de común conocimiento,
dividía el mundo en dos planos: el real y el de las apariencias. El
real era el mundo de los conceptos puros: el Hiperuranio; el otro, el
de las apariencias, es el mundo que habitamos nosotros.
En su tratado sobre el gobierno,
propone que en una república ideal se debe exiliar a los poetas.
Dejemos de lado las razones que arguye y concentrémonos en un
detalle que menciona: el poeta es un instrumento a través del cual
hablan las musas.
La pregunta es esta: ¿A qué plano
pertenecen las musas? Si pertenecieran al Hiperuranio, sus palabras
serían las palabras de los habitantes del mundo perfecto, entonces,
¿Por qué censurarlas? Y si, en cambio, pertenecieran al mundo
nuestro de las apariencias, la poesía estaría al mismo nivel que
las demás artes (recordemos que en el mundo griego, arte es
cualquier producción metódica para la cual se necesita una serie de
conocimientos sobre la materia a trabajar), entonces, por qué no
utilizarla como se utiliza a la música, por ejemplo, para educar.
La opción más probable en principio
me pareció la primera. Las musas habitan el Hiperuranio, y Platón
quiere que en su república sólo los gobernantes, filósofos,
conozcan los designios que de él provienen. No es distinto el actuar
de las iglesias oficiales que denostan a los místicos como herejes,
ya que no desean que la masa llegue a dios por un medio distinto al
que ellas ofrecen.
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